“UN TE EXTRAÑO”

TE EXTRAÑO

            Un te extraño no necesariamente debe de ser explícito, no necesariamente debe de decirse a la persona cada cierto tiempo, tampoco es necesario publicarlo a los 4 vientos para que todo mundo sepa que le extrañas.

Decir te extraño es el arte de decir un te amo, sin que suene a un te amo, es decir te necesito y te pienso al mismo tiempo, es abrazar con el alma sin estar cerca, es cerrar los ojos y dejarte caer hacia ese ser, es darle el arma más poderosa para que nos destruya y esperar que no lo haga, es besar lentamente con los ojos cerrados, es un acto de valentía donde todos hablan, pero nadie escucha.

Solo quedo de decir que siempre te he estado esperando sin que sepas, estaré sentado en la misma piedra bajo la lluvia, callado, tal vez fumando un cigarrillo en nombre de la nostalgia, estaré para ti toda la vida, no importa que nuevos romances toquen a tu puerta, que vicisitudes borren momentáneamente tu sonrisa yo te daré mi hombro para que te apoyes e incluso llores, te tenderé mi mano para que sepas que estoy ahí, que escucharé y atesorare cada palabra que digas, que me enamoran profundamente tus silencios, admiro tu fortaleza que solo yo sé, así sean solo segundos de nuestro cruce diario, todo lo atesoro, todo lo guardo, porque te pienso y te extraño.

Te extraño.

 

Grandiosa tarde amigos,
Iván Hernández.

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“PARA TI QUERIDA MUERTE”

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            Hace muchos años llegaste y me quitaste algo que pensé sería para siempre, me quitaste lo que me dio más confianza, me quitaste mi mejor amiga, una confidente, me quitaste quien me supo entender en una forma increíble, a un ser que fue fugaz en mi vida, duro poco tiempo conmigo y partió por decisión propia, caí por segunda vez en la vida, me costó levantarme, te culpe de todo, en cambio me diste una lección grandísima, me presentaste a una amiga invaluablemente inseparable su nombre “la muerte”.

Cuando asimilas la idea de esta amistad, los porqués de “tú te fuiste y me abandonaste”, pensé el mundo se me vendría encima, pensé jamás conocer la vida del mismo color que ella me mostro, jamás pensé volverme a levantar, pero el tiempo me enseño otra cara, una cara que pensé era real, pero tampoco resulto así, después volví a caer en la vida, pensando que ya nada valía igual sin ti, y quien importaba era nuestra nueva amiga, toque el más duro fondo que debí tocar en ese momento de mi vida para después regresar, para volver a abrir los ojos para darle una nueva forma a la vida misma, fue increíble cómo te llegue a reclamar, porque me la quitaste, la dejaste ir de mi lado, incluso te reclamaba porque me has dejado equivocarme tantas veces, pero cuando comprendí que lo mejor que me ha pasado en la vida es tu partida, comprendí que nuestra amiga es un ángel guardián, ostentosa e inigualablemente hermosa, en ese momento te solté y dejaron de llamarse errores, si no aprendizajes, la vida siguió y tomo un nuevo curso.

En estas palabras que hoy te escribo, no son solo más que notas musicales de agradecimiento, que salen desde el alma, me has traído al lugar perfecto con las personas perfectas, para que sigan complementando mi aprendizaje, para que yo siga creciendo y creyendo, que nada jamás me dañara, sino todo lo contrario, para allá del “porqué”, son los “para que” hoy a ti amiga te agradezco la vida misma y en absoluto todo.

Que tengas un grandioso día,
Iván Hernández.

“EL DIA QUE YO MUERA”.

El día que yo muera:

Ese día tal vez no caiga nieve, y no sea un tarde pálida como aquellas de película donde todo es perfecto,
tampoco será un día de luto para mucha gente, pero si será el día en que me reúna con mis amigos
que durante el camino se fueron, será el día que aquellos que se quedaron dirán unas
ultimas palabras en sus mentes a lado de mi tumba, fría y triste, tal vez rueden algunas lagrimas
por sus caras largas llenas de nostalgia buscando mi rostro en su memoria, estarán tal vez
enojados por la falta de tiempo, pedirán despertar de esa amarga pesadilla,
pero abrirán sus ojos y se darán cuenta que es verdad, que me he ido, no pidan a los ángeles por mi,
no pidan a nadie por mi, solo recuerden que los quise mucho. Y siempre trate de ayudarles.

Ese mismo día donde me tomare de la mano de aquellos que se fueron,
el camino me esta llamando para llegar finalmente a mi nuevo hogar, mientras un manto de
paz y tranquilidad cubrirá a mis hermanos y amigos.

Por debajo de las estrellas y arriba de los arboles estaré cuidándote y guiándote por este caminar tan duro,
ese y ningún día los dejare caer, ahora que la noche esta cayendo y su oscuridad los dejara dormir.

Y que con los sueños nos veremos muchísimas veces mas.

Recuerda que el día que yo muera, tal vez yo este feliz por que por fin descansare de todo.

Tumba

Que tengas una excelente tarde,
Iván Hernández.